lunes, 5 de marzo de 2012


Véncete a ti mismo

En el cerebro hay unas células llamadas neuronas que reaccionan químicamente según nuestros pensamientos, emociones y por la información que nos llega de fuera a través de los sentidos.


Una neurona se conecta con otra y es así como se crea una red neuronal. Las redes de neuronas en el cerebro tienen trabajos especiales. Por ejemplo: algunas se relacionan con el pensamiento, el aprendizaje y la memoria. Otras se encargan de la recepción de la información sensorial. Otras se comunican con los músculos, estimulándolos a la acción.


Hay una glándula en el cerebro que se llama hipotálamo conectada directamente a las redes neurológicas. El hipotálamo es como una pequeña fábrica de sustancias químicas llamadas péptidos que sirven para transmitir al cuerpo nuestro estado emocional. Esos péptidos van directamente a las células de nuestro cuerpo las cuales tienen unos pequeños orificios o receptores para cada uno de ellos. Así que hay péptidos para el enojo, para la tristeza, para el mártir, para la lujuria, para la alegría, para el amor. Hay sustancias químicas para cada estado emocional que experimentamos. Podríamos decir que en el hipotálamo hay una serie de válvulas que podemos abrir y cerrar a nuestra disposición.


El cerebro no reconoce entre lo que recibe del medio ambiente y lo que recuerda porque las mismas redes neurológicas se disparan químicamente en ambos casos. Si practicamos algo una y otra vez, estas redes neurológica se consolida en una relación a largo plazo, es decir que las neuronas que conforman esas redes se juntan en una relación a largo plazo configurando el cerebro en base a esas conecciones. Si te enojas diariamente, si sufres diariamente, si te martirizas diariamente, estás conectando e integrando esas redes neurológicas diariamente y convirtiendote físicamente tú mismo en eso. Por suerte, así como se pueden integrar redes, también se pueden desintegrar y perder su relación a largo plazo, cada vez que interrumpimos esos pensamientos o emociones que producen esa reacción neuronal. De esta manera podemos converirnos conscientemente en la persona que queremos ser.


Todo depende de nosotros. Todo depende de tu reacción ante las circunstancias. Todo depende de qué válvula vas a abrir. Si quieres ser infeliz o si quieres ser feliz, depende de ti, no viene de fuera, la felicidad es algo interior.


Nosotros tenemos la capacidad de configurar nuestro cerebro, ya sea para bien o para mal. Si nos levantamos cada día con la idea de que ese día va a ser un buen día, estamos creando en nuestro cerebro esa red neuronal correspondiente a ese pensamiento, que también sería igual con una idea negativa.


Si estás sufriendo por el final de una relación, cambia ese sentir con el pensamiento de un mejor porvenir. La vida tiene ciclos. Un ciclo termina y uno nuevo empieza. Hazte la idea de que mas adelante viene la persona indicada, y que esta pasada relación fue una escuela que te dejó una enseñanza que va a servir para ser mejor en la próxima que vendrá, como siempre, para bien. De esa forma cierras la válvula del martir y abres la de la esperanza. Pon tus propias palabras y ve el lado bueno de las cosas.


Vence los vicios, acaba con la adicción. Se tú el que manda, el que abre la válvula correspondiente para el bien vivir, el que decide como sentirse. Abre las válvulas del bienestar y bombardea tus células con entusiasmo, felicidad, amor y no dejes que las circunstancias, ni los pensamientos y emociones negativos te lleven al lado oscuro, porque solo tú y únicamente tú, puedes vencer a tu propia sombra que siempre va a estar allí al asecho. La lucha es constante. Véncete a ti mismo.



Si tuvimos almas de guerreros,si pudimos cada día en pequeñas batallas , que al final del día se convertían en una gran guerra que nos dejaba sin aliento.....por que ahora no!!!??? cual es el miedo a medir fuerzas con nosotros mismos ? ....

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